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Martes, 23 de agosto de 2005
Escribí este artículo hace un par de meses, y -no se por qué- lo he releído y me pareció más relevante ahora. Publicado originalmente en La Tortuga.
En primer término, reconocemos al robo como el hecho concreto en el que una persona (o más) se apropia ¿Indebidamente? (según la ley) de la propiedad privada de otras (u otras) personas, algo así como una transacción bancaria, pero a la fuerza.
Claro que esto se complica si nos centramos en el objeto que puede ser robado (hay que ser materialista ¿No?) o sea, la propiedad privada que pasa inmediatamente de dueño. Unos periodistas franceses, hace más de un siglo, nos ahorran el trabajo y le preguntaron directamente al célebre Pierre- Joseph Proudhon qué era eso de la propiedad, y él contestó, también directamente:
- La propiedad privada es un robo
¿Ahora se complica, no? Sobre todo, porque eso significa que la propiedad del que hipotéticamente fue robada era también robada, lo que lleva a los refraneros a congraciar con cien años de perdón al que la robó en segunda oportunidad y quizás hasta en tercera y cuarta, y así ad infinitud, proceso que de tan amplio acabaría con la existencia misma del robo. Claro, nadie recordaría quién robó primero, todos se escudarían en que todo el mundo lo hace y finalmente, se acostumbrarían a vivir robando.
Así, el hombre común se vería robado varias veces al día, y obligado a robar solamente lo necesario, ya que no podía mantener sus posesiones por mucho tiempo. Lo que es decir terminaría por abolirse el monopolio, luego la competencia, luego las multinacionales, luego las empresas y finalmente el capitalismo.
Los bancos habrán desaparecido junto con la moneda y las leyes de mercado. Al generalizar el robo desaparecerían (por fin) la policía, el ejército, la iglesia, el Estado, las jerarquías y las clases sociales. Cada ciudadano honesto trabajaría lo suficiente como para poder ser robado periódicamente, y con el tiempo, será necesario perfeccionar (y burocratizar) el robo, por lo que se recurrirá al robo múltiple y organizado, dividiendo la colecta en partes iguales.
Como la única actividad importante de cada ser humano será robar (lo que también será fuente de dignidad humana, considerándose antisocial no hacerlo) desaparecerán el hambre, la mortalidad infantil, la falta de vivienda y la desocupación. Cuando alguien necesite alimentarse, no tendrá más que ir al supermercado o casa abastecida más próxima, robar unas milanesas y algo de pan, y salir sonriendo a la vista de todos. Lo mismo funciona para medicamentos, insumos y vivienda. También para la literatura.
¿Qué algunos tratarán robar más que otros, y los bienes no alcanzarán? La dinámica del robo constante no lo permitirá, impidiendo inmediatamente que alguien se enriquezca a costo del resto ¿Cómo? Robando, robando a todos, robando todo el tiempo, robando, mejorando el mundo.
Por: Martín | Miradas | Comentarios (1) | Referencias (0)